
La Era de la Felicidad (Asr al-Saadah) no es solo el comienzo de la historia islámica, sino también el periodo donde el modelo social más pacífico que la humanidad pueda conocer fue construido personalmente por el Profeta (PyB). Su vida diaria es un gran equilibrio que muestra cómo se armonizan la adoración y la vida social. Su día comenzaba con la oración de la mañana, continuaba con la contemplación en los círculos espirituales que formaba con sus compañeros en la mezquita, y se moldeaba mediante contactos sociales que llegaban a cada segmento de la sociedad. La gestión del tiempo en la vida profética no es una cuestión de disciplina, sino de conciencia.
A pesar de ser jefe de Estado y comandante militar, el Profeta (PyB) vivía en su hogar como un siervo sumamente humilde. Su dicho: 'Como como come un siervo y me siento como se sienta un siervo', es el resumen de su filosofía de vida. Un modelo profético que dormía sobre una estera y reparaba sus propios zapatos es la mayor lección para el hombre moderno, arrastrado hoy por el frenesí del consumo. El hecho de ayudar a sus esposas en las tareas domésticas y dedicar tiempo a jugar con sus hijos nos ha dejado como legado un modelo de familia basado en la misericordia. La moral familiar se embellece con el reinado del amor, no de la autoridad.

La vida social de nuestro Profeta (PyB) era un puerto seguro donde personas de todos los ámbitos de la vida podían buscar refugio. Mientras discutía asuntos de Estado en la mezquita, no dudaba en dedicar tiempo a escuchar las necesidades de alguien que acudía a su puerta. Su sensibilidad respecto a los derechos de vecindad mostró que la piedad individual debe complementarse con la conciencia social. Acariciar la cabeza de los huérfanos y saludar a todos los que veía con una sonrisa eran reglas fijas en su rutina diaria. La conciencia de que una sonrisa es caridad (sadaqah) es la sunna más cálida que derrite el hielo social. La lealtad (Wafa) es la firma más fundamental en sus relaciones sociales.
En la vida diaria del Profeta (PyB), la adoración era un eje situado en el centro de la existencia. Mientras que era un siervo que permanecía en oraciones nocturnas hasta que se le hinchaban los pies, durante el día era un líder dinámico que inspeccionaba el comercio en el mercado y escribía cartas diplomáticas. Este equilibrio enseña al musulmán no a retirarse del mundo, sino a verlo como un campo para el más allá y vivir cada momento con la conciencia de la adoración. La Moderación Profética (Itidal) es el nombre para llevar una vida digna y productiva, libre de extremos. Este ejemplo de vida diaria de la Era de la Felicidad es una brújula salvadora para el individuo actual, digitalizado y solitario. Pasar cada segundo de la vida en presencia perpetua (huzur-u daimi) es el verdadero fruto de la Sunna.
Descarga nuestra aplicación para explorar todas estas funciones.