
En el sistema de pensamiento islámico, el ser humano se define como un ser inclinado tanto a la exaltación como al error. El pecado es como una mancha de hollín sobre el alma; si no se limpia, provoca el embotamiento del corazón (rayn). El arrepentimiento (Tawbah), por su parte, es un baño espiritual que borra estas manchas, devuelve al alma a sus ajustes de fábrica y repara los vínculos rotos entre el siervo y su Señor. El Sagrado Corán no nos enseña solo a evitar los pecados, sino también cómo levantarnos cuando caemos a través de las más bellas oraciones de arrepentimiento. El arrepentimiento no es una renuncia, sino una voluntad de retorno absoluto (ruju) y de comenzar de nuevo.
La primera frase de arrepentimiento de la historia humana brotó de las lenguas de Adán (AS) y Eva al ser enviados del paraíso a la tierra: '¡Señor nuestro! Hemos sido injustos con nosotros mismos. Si no nos perdonas y Te apiadas de nosotros, seremos, ciertamente, de los que pierden' (A'raf, 23). Esta oración constituye el esqueleto pedagógico del arrepentimiento. Aquí no se culpó a otro (al demonio o al destino), se asumió la responsabilidad personalmente. La expresión 'hemos sido injustos con nosotros mismos' es la confesión de que el pecado en realidad causa el mayor daño al propio ser humano. Este inicio sincero abrió de par en par las puertas de la misericordia divina.
Nutrida por las expresiones del Corán y calificada por el Profeta (SWS) como la oración de perdón más excelsa, 'Sayyidul Istighfar' es la renovación del pacto del creyente ante Alá. Decir 'Soy Tu siervo, y me mantengo fiel a Tu pacto y Tu promesa mientras tenga fuerzas' no es solo una petición de perdón, sino una declaración de lealtad. Pedir perdón (Istighfar) no es solo entristecerse por los errores del pasado; es determinar una postura para el futuro. El Corán anuncia que sobre las sociedades que persisten en el Istighfar se enviará 'lluvia abundante' (bendiciones) y se les añadirá fuerza (Hud, 52). El Istighfar es una palanca divina que abre los bloqueos materiales y espirituales.
Cuando el Profeta Moisés (AS) causó accidentalmente la muerte de alguien, su refugio inmediato en Alá diciendo '¡Señor mío! He sido injusto conmigo mismo, perdóname' (Qasas, 16), muestra la importancia de apresurarse en el arrepentimiento. El tiempo que transcurre entre el pecado y el arrepentimiento aumenta el riesgo de endurecimiento del corazón. Ante este ruego sincero de Moisés, Alá lo perdonó de inmediato. Esto nos demuestra que, sea cual sea la magnitud del pecado, los atributos de Alá 'Vedûd' (El que ama intensamente) y 'Gaffar' (El que perdona mucho) siempre son más envolventes. El arrepentimiento es el único remedio para la enfermedad de la desesperación (ya's).

Los últimos versículos de la Sura Al-Baqara, conocidos popularmente como 'Amenerrasulü', son un manifiesto de arrepentimiento y refugio colectivo de la comunidad (Umma). '¡Señor nuestro! No nos tomes en cuenta si olvidamos o erramos... ¡Absuélvenos, perdónanos, ten piedad de nosotros!' Estas oraciones son una cumbre metafísica donde el hombre reconoce su propia limitación y solicita la ayuda divina. Se recomienda leer estos versículos cada noche; pues para el alma que se ensucia cada día con nuevos pecados, limpiarse cada noche con estas expresiones coránicas es una necesidad de higiene espiritual.
El concepto de 'Tawbatan Nasûhâ' (Tahrim, 8) que aparece en el Corán describe el estado más cualificado del arrepentimiento. Nasuh significa 'el más puro, sincero y reparador'. Este tipo de arrepentimiento no es solo un 'astaghfirullah' dicho de lengua; es abandonar el pecado por completo, sentir un profundo pesar por el error cometido y decidir no volver a hacerlo jamás. En los libros de ética académica, este proceso se compara con una operación quirúrgica que limpia un tumor del alma. El siervo que hace un arrepentimiento Nasuh continúa su vida con una página tan limpia como si nunca hubiera cometido ese pecado.
La psicología moderna acepta que el 'sentimiento de culpa' es una de las cargas más pesadas que corroen la mente humana. Las oraciones de arrepentimiento en el Corán ofrecen al individuo una vía para transferir esta carga pesada al 'Poder Absoluto' y una puerta de esperanza sobre el hecho de ser perdonado. Esto genera una catarsis (liberación emocional) en la persona y acelera el proceso de 'auto-perdón'. Un individuo que cree en el perdón divino puede mirar al futuro con más energía y esperanza, liberándose de los grilletes del pasado. El arrepentimiento es la motivación más fuerte que saca al hombre de una melancolía depresiva y lo impulsa a un estado de bondad activa (obra piadosa).
En conclusión, las oraciones de arrepentimiento que aparecen en el Sagrado Corán son albricias que nos recuerdan que siempre hay una 'segunda oportunidad'. Ningún pecado es más grande que la misericordia de Alá y ningún siervo se considera expulsado de esa misericordia. Aprender el lenguaje del arrepentimiento de los profetas es iluminar el corazón siguiendo sus pasos. Unirse a esta caravana diciendo 'Astaghfirullah' en cada momento del día, especialmente en las horas del alba, es la llave de la felicidad eterna. Recuerda que Alá ama a quienes se arrepienten y a quienes se mantienen puros. Ahora es el momento de borrar el óxido de tu corazón con esas oraciones luminosas y darle a nuestro Señor una promesa totalmente nueva.
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