El hombre moderno experimenta un agotamiento espiritual en medio de las prisas constantes, la sobrecarga de información y las interminables preocupaciones mundanas. El remedio más efectivo contra este agotamiento y estrés ha sido la disciplina del 'Wird' —el recuerdo regular (Dhikr)— en la tradición islámica durante siglos. El dhikr no es solo una palabra pronunciada con la lengua; es un estado de conciencia que nos recuerda que estamos bajo la supervisión de Alá en cada momento. El recuerdo regular tiene un efecto calmante en la biología humana, desde las neuronas cerebrales hasta el ritmo cardíaco. Sin embargo, para obtener el efecto completo del dhikr, uno debe sacarlo de la aleatoriedad e integrarlo en un sistema, un programa. El nombre de este programa es 'Wird'. Poseer un wird significa asegurar la consistencia en el camino espiritual y agrupar la dispersión del alma (Nafs).
El mayor error al comenzar un nuevo programa espiritual es asumir una carga demasiado pesada al principio. En el Islam, las mejores acciones son aquellas que son constantes, aunque sean pocas. Por lo tanto, es ideal establecer dos momentos principales al preparar un wird: la mañana y la tarde. El recuerdo después de la oración de la mañana, sin hablar palabras mundanas, es la clave de la bendición del día. La tarde, a su vez, es como un baño espiritual para lavar la suciedad y la fatiga del día. Generalmente, los eruditos recomiendan comenzar el programa con 100 veces 'Astaghfirullah' (purificación), 100 veces salavat (amor) y 100 veces 'Kalima-i Tawhid' (unicidad). Después de eso, dependiendo de las necesidades de la persona, se pueden añadir ciertos nombres de las Esmaul Husna (por ejemplo, Ya Shafi para la enfermedad, Ya Rezzak para el sustento). El uso de un tasbih digital (Zikirmatik) en este punto debe verse no solo como una herramienta de conteo, sino como un 'instrumento de disciplina' para reunir la atención y permanecer fiel a la meta establecida.
Los Compañeros del Profeta (BPD) contaban su recuerdo con las articulaciones de sus dedos, semillas de dátiles o nudos en cuerdas. El objetivo aquí no es la santidad del número, sino el mantenimiento de la concentración. Aunque las herramientas digitales facilitan esto hoy en día, en el dhikr, la calidad (Keyfiyet) es crucial, no la cantidad (Adet). Durante el recuerdo, uno debe pensar en el significado del nombre en cada paso y mantener vivo el sentimiento de que 'Alá me ve'. Sostener el tasbih digital en la mano mientras se está ocupado simultáneamente con cosas mundanas daña el espíritu del dhikr. En esta guía, encontrará la sabiduría detrás del recuerdo según los valores Abjad, qué momento es mejor para qué dhikr, y ejemplos impresionantes de las vidas de los Compañeros. Crear su propio wird espiritual es el regalo más grande que puede hacerse a sí mismo; pues un corazón sin dhikr se asemeja a una flor sin agua: con el tiempo, se seca y se marchita. Un corazón revitalizado por el dhikr, por otro lado, es el heraldo de una primavera eterna.
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